Hidroterapia: la salud del pobre

Ekintza Zuzena aldizkariaren 42. alea
“Aires de Arrate y baños de Errotape”
El secreto de la buena salud, según el médico Vicente Agirre (Eibar 1832-1907).

En este loco mundo se le da un desmedido valor a la moda. Diríase que cuanto más nueva, original y cara sea una terapia, más beneficios reporta a nuestra salud. Nada más lejos de la realidad. Hay innumerables tratamientos de eficacia probada desde hace años, entre ellos la hidroterapia, casi tan antigua como la Humanidad. En este artículo conoceremos la capacidad que esta terapia, tan barata como efectiva, tiene en el mantenimiento de la buena salud.

(Artículo publicado en el nº 42 de la revista Ekintza Zuzena)

Pequeña historia de la hidroterapia

El ser humano, como el resto de los animales, conoce y emplea las propiedades del agua desde la Prehistoria. A pesar de ello, los testimonios escritos de ello son muy posteriores:

  • En Egipto (hace unos 5000 años) se cultivaba la higiene vital cuidando la alimentación, practicando gimnasia y empleando la hidroterapia.
  • Los hititas (hace unos 4200 años) empleaban también el agua como tratamiento.
  • Homero (hace 3100 años) nos cuenta que los griegos antiguos adoraban al dios Asklepios, y en su honor cuidaban la alimentación y practicaban ejercicio físico, descanso, las Bellas Artes, los masajes y la hidroterapia.
  • El griego Pitágoras (hace 2700 años) explicaba las virtudes del agua fría a sus alumnos italianos, entre otras medidas para llevar una vida saludable.

No obstante, la primera referencia importante sobre la hidroterapia es de hace 2500 años: la proveniente de la escuela médica creada por Hipócrates en Grecia. En dicha escuela la hidroterapia era una técnica de primer orden, y varios de los principios que formularon siguen vigentes hoy día:

  • El tratamiento se planea según la capacidad de reacción de cada enfermo.
  • Durante el baño se recomienda permanecer en silencio.
  • Tomar un baño frío seguido de ejercicio físico tiene mayor capacidad calorífica que un baño caliente.
  • El agua fría tiene efecto antiinflamatorio y analgésico.
  • La piel y el sudor cumplen un papel importante en la depuración.
  • Emplear también agua caliente, pero con moderación; su uso excesivo conlleva efectos perjudiciales tales como pérdida de fuerza muscular, debilidad de espíritu y facilitar las hemorragias.

En tiempos del Imperio Romano (hace 2300-1700 años) encontramos nombres destacados en hidroterapia como Asclepiades, Antonio Musa, Celso, Galeno… En las ciudades romanas había muchos baños públicos y privados, y hoy día todavía encontramos balnearios construidos sobre antiguas termas romanas, como Fitero (Navarra).

La Edad Media fue un período oscuro para la hidroterapia y la medicina en general. Los balnearios que existieron en esta época eran más bien lugares de vacaciones para gente adinerada.

En el s. XVIII los médicos Sigmund y Johann Hahn realizaron una experiencia aislada en Polonia. Entre otras cosas, probaron que la capacidad depurativa de la piel se multiplica bajo los efectos del agua fría. Publicaron sus teorías en un libro (Unterricht von der Kraft und Wirkung des frischen Wassers in die Leiber der Menschen), pero sus esfuerzos no tuvieron continuidad en la siguiente generación.

Hubo que esperar 50 años hasta que aparecieron dos personajes decisivos para la hidroterapia moderna: Priessnitz y Kneipp. Ambos eran legos en materia de salud (el primero era agricultor, el segundo cura) pero tuvieron la capacidad de entender las reglas básicas del empleo terapéutico del agua. Cada uno investigó por su cuenta, pero tuvieron parecida evolución: primero realizaron pruebas sobre ellos mismos; después comenzaron a aplicar los tratamientos sobre pacientes y lograron un éxito que no paró de crecer (pese a las denuncias de los médicos de su tiempo).

El checo Vinzenz Priessnitz (1799-1851) comprendió las virtudes terapéuticas del agua fría observando a los animales. En su casa de los bosques de Grafenberg empleó diferentes técnicas: frotamiento, compresas, duchas, baños, ejercicio físico, ingestión, comida ligera… Eran tratamientos duros, para los que era necesario una gran fuerza de voluntad por parte del paciente. Las bases de su terapia eran las siguientes:

  • No es tan importante el tipo de enfermedad que tenga el paciente, como su capacidad de responder ante el frío.
  • El agente curativo no es el agua, sino la respuesta que ésta produce en el cuerpo.
  • Para hacer una aplicación fría, es necesario que el cuerpo esté previamente caliente.
  • Las aplicaciones frías producen a veces una agudización de los problemas crónicos; estas crisis son curativas.

Sebastian Kneipp (1821-1897) nació en Alemania, de familia muy pobre. Aquejado de tuberculosis desde niño, en su juventud también debió trabajar en penosas condiciones para pagarse los estudios de cura. Con 28 años los médicos no le daban esperanzas de vida, y encontró por casualidad el libro de los Hahn. Comenzó a experimentar consigo mismo. Complementó las técnicas de los Hahn, estudió las experiencias de Priessnitz y desarrolló su propio método. Las principales aportaciones de Kneipp fueron las siguientes:

  • El agua estimula el metabolismo, incluído el de los órganos debilitados, y mejora la capacidad de reacción del cuerpo.
  • Se consiguen mejores resultados con aplicaciones suaves y directas, que con temperaturas extremas.

La hidroterapia en Europa tuvo un boom a finales del s. XIX; la mayoría de los balnearios actuales fueron construidos en esa época. Los médicos se acercaron progresivamente a la hidroterapia, para estudiar las experiencias de Priessnitz y Kneipp. De esa forma, a la muerte del primero fue el Dr. Schindler el que se hizo cargo de su balneario, y fue el maestro entre otros de Winternitz, quien introduciría la Hidroterapia en la universidad.

Solidaridad Obrera aldizkaria (2005)

Solidaridad Obrera aldizkaria (2005)

Sin ir más lejos, el naturismo fue en sus inicios una corriente derivada del kneippismo, a quien criticaba su carácter conservador al tiempo que rechazaba la sociedad industrial. Como es bien sabido, los anarquistas influyeron mucho en el naturismo; por ejemplo, el geógrafo Élisée Reclus y el escritor y pedagogo Lev Tolstoi fueron algunos de sus principales teóricos iniciales; y a principios del s. XX, la gran expansión de la medicina naturista entre los anarquistas ibéricos se debió principalmente al médico vasco Isaac Puente. A pesar de que las insignias de los naturistas fueron la alimentación vegetariana y el nudismo, no hay más que mirar las fotografías de la época para darse cuenta de que la hidroterapia ocupaba un importante papel en su forma de vida.

El poder curativo del agua

El pilar fundamental de la hidroterapia consiste en estimular la capacidad que el cuerpo tiene naturalmente para hacer frente al frío. Por ejemplo, cuando manipulamos nieve en una primera fase las manos se enfrían; pero en pocos minutos, aparece una intensa reacción calórica por medio de una multiplicación del aporte sanguíneo. Si somos capaces de provocar esa respuesta en todo el cuerpo, contaremos con una poderosa arma para hacer frente a las enfermedades.

Las propiedades curativas del agua provienen de tres factores: térmico, mecánico y químico.

En cuanto a la temperatura, el comportamiento de los vasos sanguíneos de la piel de una persona sana suele ser el siguiente: frente al agua muy caliente (>39ºC) se produce una primera vasoconstricción, seguida de una dilatación; con agua caliente (36-38ºC) sólamente se produce una vasodilatación; y si aplicamos agua fría el comportamiento es similar al agua muy caliente (primero constricción, después dilatación) con la diferencia de que la fase de vasodilatación es más rápida, y el estado de rubor se mantiene durante más tiempo.

Por el lado mecánico, la presión hidrostática favorece el retorno de la circulación venosa; además, la flotabilidad permite la realización con mayor facilidad de los ejercicios en carga; y la resistencia que opone el agua puede emplearse para conseguir un mayor trabajo muscular; asimismo, los chorros de agua a presión pueden usarse para técnicas de masaje.

Finalmente mencionaremos las propiedades químicas del agua, aunque éstas son muy pequeñas en comparación con las propiedades mecánicas y térmicas. El agua, en su camino a través de las diferentes estructuras geológicas, puede acarrear diversos elementos en disolución, algunos de los cuales pueden ser interesantes para el tratamiento de ciertos problemas (nitrógeno para el aparato respiratorio, azufre para las afecciones cutáneas…).

Fundamentos de la hidroterapia

Todas las técnicas hidroterápicas están basadas en los siguientes conceptos:

  • Capacidad de respuesta: la capacidad de reacción del sistema cardiovascular del paciente ante los estímulos nos da la medida del tratamiento.
  • Calentamiento: antes de una aplicación fría, el cuerpo debe estar caliente; después de la misma, hay que calentarlo de nuevo.
  • Frío al final: al acabar cualquier tratamiento caliente hay que hacer una corta aplicación fría, con el objeto de favorecer la termoregulación.
  • Adaptación frente al frío: si el tratamiento es adecuado, el cuerpo aprende a hacer frente al frío tras unas semanas. Aunque los cambios se observan a diferentes niveles, los más evidentes suelen ser el aumento de temperatura en pies y manos, la disminución de la sensación general de frío y la mayor prontitud en la respuesta al frío.
XX gizaldi hasierako bainuzalea

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Los extraños ciclos de la moda

Pocas terapias habrá tan baratas, accesibles y efectivas como la hidroterapia. Y os preguntaréis: ¿si es tan buena, por qué no la practica todo el mundo? Es una pregunta lógica con una respuesta extraña, relacionada con una mala utilización de las aguas que se ha dado varias veces a lo largo de la historia.

Podemos esquematizar el ciclo de la siguiente forma: una persona descubre casualmente las propiedades curativas del agua; sus buenos resultados llaman la atención de sus vecinos; a remolque del gran éxito de la terapia se construyen balnearios, hoteles y se activa la economía comarcal; los pacientes prefieren los baños calientes a los fríos; usadas de esa forma, las aguas pierden sus propiedades curativas; la hidroterapia se pasa de moda; algunos siglos después, una persona descubre casualmente las propiedades curativas del agua…

Este ciclo se ha repetido durante la historia. Uno de los florecimientos más conocidos tuvo lugar en Roma, hace unos 2000 años. Los balnearios tenían gran importancia, tanto es así que se convirtieron en un elemento urbanístico imprescindible. Pero a medida que los siglos pasaron, los romanos se aficionaron demasiado a los baños calientes y junto con la decadencia del Imperio sobrevino la de la hidroterapia. Otra etapa pujante fue la del final del s. XIX, la época de Kneipp y Priessnitz; los balnearios acabaron convertidos en lugares de vacaciones, y como las aplicaciones frías se escatimaban por miedo de “asustar” a los adinerados clientes, la capacidad curativa del agua se esfumó. Hoy día seguimos en la cuesta abajo del ciclo: la mayoría de los balnearios están cerrados y la mayoría de los que persisten viven de sus servicios como hotel-restaurante. Los baños se reducen a poco más que un elemento decorativo, y las bases hipocráticas no se aplican. ¿Hasta cuándo? Hasta que alguien “descubra” de nuevo las humildes y milagrosas virtudes del agua fría.

Efectos

La hidroterapia es un recurso interesante para la autogestión de la salud, en la medida en que es un excelente preventivo de la enfermedad. Este artículo se dirige principalmente a las personas sanas. Por supuesto que la hidroterapia puede emplearse para tratar enfermedades; quien desee ampliar información en este aspecto puede consultar la bibliografía mencionada al final.

Veamos pues las diferentes reacciones que suscita la hidroterapia en el organismo:

  • A nivel cardiocirculatorio, se produce una regulación del sistema: mejor respuesta al esfuerzo, regulación de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
  • En cuanto al sistema respiratorio, los baños totales favorecen la espiración. El agua fría produce una respiración lenta y profunda, y el agua caliente a la inversa (respiración rápida y superficial).
  • Sobre los músculos, en general las aplicaciones frías cortas aumentan su tono y excitabilidad, y las aplicaciones calientes los reducen. Los baños totales (sean fríos o calientes) también reducen su tono y excitabilidad.
  • El sistema nervioso se ve estimulado por el agua fría (<18ºC) o muy caliente (>39ºC); el agua caliente (36-38ºC), por el contrario, produce relajación.  Además, un funcionamiento equilibrado del organismo conlleva una mejora psicológica.
  • Las aplicaciones calientes en la región del vientre regulan la actividad del tubo digestivo. Las aplicaciones frías, en cambio, disminuyen el peristaltismo excesivo y los espasmos cólicos, al tiempo que ayudan a la secreción de los jugos gástricos. No obstante, con compresas calientes sobre el estómago también aumenta la producción de jugo gástrico; con compresas frías, disminuye.
  • Sistemas depurativos: en general se profuce una movilización y expulsión de las toxinas almacenadas en diversas partes del cuerpo. Las compresas calientes sobre los riñones favorecen su circulación y la formación de orina, tal como los baños calientes generales. La aplicación de calor local sobre la vejiga produce relajación del esfínter liso.
  • Sistema endocrino: en general se equilibra la secreción de hormonas, favoreciendo la capacidad de regulación del metabolismo. Se da un “síndrome de adaptación” típico, donde aumenta la secreción de ACTH y glucocorticoides; proliferan los leucocitos, excepto los eosinófilos (que disminuyen); aumenta la eliminación de 17-cetosteroides; los tejidos presentan respuestas de tipo linfohistiocitario; el aumento de secreción de corticoides conlleva un efecto antiinflamatorio hormonal…
  • Sistema inmunitario: mejora la capacidad de defensa del organismo, así como la adaptación frente a los cambios exteriores.

Los efectos que acabamos de mencionar pueden variar por diversos factores:

  • Constitución física: los pacientes gruesos reaccionan con mayor facilidad, y presentan más resistencia a los tratamientos intensos; los delgados responden más lentamente y en general no toleran bien las aplicaciones frías; las personas atléticas son más sensibles de lo que parece al frío y el calor, por lo que no emplearemos temperaturas extremas.
  • Los ritmos diarios y anuales: hasta el mediodía hay una predominancia del sistema nervioso parasimpático, por lo que los tratamientos estimulantes se aplicarán preferentemente por la mañana; la tarde se dejará para las terapias más suaves. En cuanto a la época del año, la primavera es la época donde la capacidad reactiva del cuerpo es mayor.
  • Intensidad del estímulo, que podemos medir con cuatro parámetros: la temperatura del agua (cuanto más alejada del punto indiferente, más intenso el estímulo y más fuerte la reacción), la duración del estímulo (cuanto más larga, más intenso el estímulo), la extensión del estímulo (a  mayor extensión, más intenso) y la adición de agentes mecánicos (que aumentan la intensidad del estímulo).
  • Frecuencia de aplicación: conviene realizar una pausa entre sesiones para restablecer la capacidad de respuesta. Los estímulos más intensos no deben practicarse más de 2-3 veces por semana; los más suaves pueden hacerse con mayor frecuencia, dejando un mínimo de 4 horas de descanso.
  • Edad: a mayor edad el cuerpo tolera mejor las aplicaciones calientes que las frías. Los ancianos suelen precisar estímulos más suaves y prolongados por la peor vascularización cutánea. Los niños, por su mayor sensibilidad, requieren estímulos suaves y cortos.
Pelbisaren murgilketa

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Técnicas

Como podréis ver, la mayoría de las técnicas de hidroterapia de un balneario pueden realizarse en casa:

  • Lavados: mojamos un trapo áspero en agua fría o templada, y tras escurrirlo frotamos el cuerpo por partes o entero. Es una forma idónea de aplicar estímulos suaves.
  • Envolturas: la parte del cuerpo a tratar se envuelve en una tela húmeda, otra seca por encima, y por último en una manta. Se emplea para disipar calor (en fiebre alta), para administrar calor o como sudorífico.
  • Compresas: se aplican sobre la parte del cuerpo a tratar, envolviéndolo por encima con una tela. Puede emplearse simplemente un trozo de tejido humedecido en agua, o diversos agentes como arcilla, requesón, patata cocida, hierbas… dependiendo del objetivo.
  • Afusiones: chorro de baja presión, administrado por ejemplo con una regadera (sin alcachofa).  Puede ser fría o alternada fría/caliente, en todo el cuerpo o en sólo una parte.
  • Chorros a presión: se realizan en instalaciones especiales, empleando agua caliente, generalmente como masaje en una parte concreta del cuerpo.
  • Baños totales: si son calientes, producen una constricción de los vasos sanguíneos profundos y dilatación de los superficiales. En los baños fríos sucede al contrario (los internos se dilatan y los superficiales se constriñen), buscando el mantenimiento constante de la presión arterial.
  • Baños parciales: pueden ser fríos, calientes o alternantes, en la parte del cuerpo que nos interese tratar.
  • Hidroterapia del colon: llamamos lavativa a una bolsa de agua colgada en altura, provista de un tubo de goma acabado en una cánula que se introduce en el ano; el enema es una pera de goma conteniendo una cantidad de líquido menor. Puede realizarse sólo con agua o añadir diversos productos (sal, manzanilla, jabón, aceite…) dependiendo del efecto buscado. Es una solución muy práctica para tratar en casa pequeños problemas: estreñimiento, dolores menstruales, hemorroides, congestión, insomnio…
  • Baños de vapor: se aplican colocando la parte del cuerpo a tratar sobre un recipiente lleno de agua caliente, y cubriéndolo todo con una toalla y una manta. Tras finalizar realizaremos un lavado frío de la piel. Un tipo especial de baños de vapor son los baños turcos o rusos, que se administran en todo el cuerpo permaneciendo en una sala llena de vapor a 45ºC.
  • Sauna: consiste en permanecer en una sala seca a unos 85ºC, alternando con aplicaciones de agua fría.
Gorputza malgutzeko aukera ona

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Club de los Locos Bañistas Invernales

Quisiera finalizar este artículo proponiéndoos algo. Los que vivís en la costa, estoy seguro que conocéis a algún “loco” que se baña en el mar todo el año. Y es que, en estos tiempos en que los fundamentos de la hidroterapia permanecen olvidados, los que hacemos tal cosa parecemos precisamente eso: unos locos. Pero quisiera llamar vuestra atención sobre ciertas características que podemos observar en esas personas: es gente tranquila; usan poca ropa, incluso en invierno; no cogen muchos catarros ni gripes; tampoco toman muchos medicamentos –ni naturales, ni sintéticos-;  parecen más jóvenes que la gente de su edad…

Por intuición o aprendizaje, los bañistas invernales han aprendido a usar una de las más poderosas terapias que nos brinda la naturaleza. Quizás no están tan locos, al fin y al cabo. Si os pica la curiosidad de experimentar, sed bienvenidos al club. A continuación os daré unos consejos útiles.

Lo más importante a recordar es lo siguiente: para entrar en el agua fría, el cuerpo debe estar caliente previamente. En verano no hay problema, dado que el clima es de por sí caluroso; pero a medida que el tiempo enfríe, deberemos procurarnos ayuda para este calentamiento previo: ropa de abrigo, actividad física… cuanto más caliente esté el cuerpo, tanto más fácil (y agradable) nos será la inmersión en el agua fría. Si respetamos esta regla, no tendremos ningún problema en bañarnos bajo la lluvia o en lo más duro del invierno.

Precauciones:

  • En presencia de enfermedad grave buscaremos la supervisión de un profesional de la salud.
  • Cuidado con las corrientes del mar y los ríos; sobre todo en invierno y sin socorristas.

Detalles prácticos:

  • No son necesarias toalla ni ropa de recambio: al salir del agua sécate con la camiseta interior, y ponte de nuevo la ropa que trajiste. La reacción térmica que se dará en tu cuerpo volverá a secar la ropa.
  • Si no puedes realizar el baño desnudo, no importa: al salir del agua viste tus ropas sobre el traje de baño mojado. Será como aplicar la técnica de envoltura antes mencionada.
  • Si estás en la playa, tras el baño puedes calzarte las zapatillas directamente (y quitarte la arena en casa); los calcetines puedes ahorrártelos también.
  • Tras el baño frío, asegúrate de que el cuerpo vuelve a entrar en calor. Si hace mucho frío puede ser necesario algo de actividad física.

De todas formas, para hacer hidroterapia no es necesario vivir en la playa. Nada de eso: los habitantes de una ciudad, del campo y, en general, todos aquellos que vivan lejos del mar también pueden beneficiarse de las propiedades saludables del agua. Expliquémoslo con un caso difícil, el de un compañero preso.

Miguel está encarcelado en un régimen que le obliga a permanecer 21 horas en la celda. Un buen día, toma la siguiente decisión: “todos los días a las ocho, ducha fría”.  Así, cuando llegan las siete y media Miguel se pone la ropa de hacer deporte y comienza a hacer ejercicio: abdominales, flexiones… Para las ocho el calentamiento ha hecho su efecto, así que tras desvestirse se coloca cinco minutos bajo la ducha fría. Sale, se seca y se acuesta en el catre para disfrutar de la profunda sensación de relajación. Y así, sin salir de entre los muros grises de la cárcel, Miguel goza de una balneoterapia de primera clase bajo la mirada perpleja de los funcionarios.

Salud y Libertad!

Hauek zerbait badakite: zuek berdin egin!

Hauek zerbait badakite: zuek berdin egin!

Oier Gorosabel Larrañaga
Fisioterapeuta

Bibliografia

1. KNEIPP, Sebastian. 1898. Metodo de hidroterapia. Mi cura de agua. Versión española de la 33ª edición alemana por D. Francisco G. Ayuso. Séptima edición.  (facsímil) . Ed. Maxtor, Valladolid 2001.
2. ROSELLÓ, Josep Maria. 2005. Dossier: el naturismo libertario en la Península Ibérica (1890-1939). Ekintza Zuzena 32. Bilbo.
3. ROSELLÓ, Josep Maria. 2005. El naturismo libertario (1890-1939).Cuaderno de Pensamiento 4 (suplemento de Solidaridad Obrera 323).
4. VIÑAS, Frederic. 1994. Hidroterapia, la curación por el agua. 4ª edición. Integral, Barcelona.

(Artículo publicado en el nº 42 de la revista Ekintza Zuzena)

Bistan denez, gauza gutxi behar da hidroterapiarako

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